¿Qué entendemos por salud dental?
La
expresión salud dental hace referencia a todos los
aspectos de la salud y al funcionamiento de nuestra
boca, especialmente de los dientes y de las encías.
Además de permitirnos comer, hablar y reír (tener buen
aspecto), los dientes y las encías deben carecer de
infecciones que puedan causar caries, inflamación de la
encía, pérdida de los dientes y mal aliento.
La
caries, también conocida como cavidad dental, es la
enfermedad más común de los dientes. Los principales
factores para el control de la caries son la higiene
bucal, el uso de flúor y el consumo moderado de
alimentos cariogénicos.
A
los dientes también les afecta el “desgaste de los
dientes” o erosión. Se trata de un proceso normal que se
produce con la edad, a medida que se pierde el esmalte
de los dientes debido a su exposición repetida a ácidos
distintos de los que produce la placa.
La
atrición (desgaste mecánico) y la abrasión son otras
formas de deterioro de los dientes. La atrición se
produce cuando los dientes se erosionan debido al
contacto con otros dientes. La abrasión es provocada por
factores mecánicos externos como un lavado de los
dientes incorrecto.
Las enfermedades periodontales, también conocidas como
enfermedades de las encías, están provocadas a una
infección e inflamación de la encía (gingiva), de los
tejidos conectivos periodontales y del hueso alveolar.
Las enfermedades periodontales pueden provocar la
pérdida de los dientes.
¿Por
qué es importante la salud dental para la salud y el
bienestar general?
La
salud de nuestros dientes y boca está relacionada de
muchas maneras con la salud y el bienestar general. La
capacidad de masticar y tragar la comida es esencial
para obtener los nutrientes necesarios que permiten
disfrutar de un buen estado de salud. Aparte de las
consecuencias sobre el estado nutricional, una mala
salud dental también puede afectar de manera negativa a
la capacidad de comunicación y a la autoestima. Las
enfermedades dentales provocan problemas económicos y
sociales debido a que los tratamientos son costosos y
que el dolor de dientes causa bajas en la escuela
(niños) como en el trabajo (adultos).
¿Por
qué y cómo se forman las caries?
La
caries es una enfermedad infecciosa transmisible, la más
común que afecta a los dientes, en la que los ácidos
producidos por las bacterias disuelven los dientes.
Algunas bacterias como las Streptococci mutans y
Lactobacilli, se pueden transmitir, por ejemplo, de
padres a hijos. Estas bacterias son cariogénicas (lo que
significa que provocan caries) y crean una película
pegajosa, conocida como placa dental, en la superficie
de los dientes. Las bacterias de la placa dental se
alimentan de carbohidratos fermentables y los
transforman en ácidos. Los carbohidratos fermentables
son azúcares y otros carbohidratos, provenientes de la
comida y la bebida, que las bacterias pueden fermentar.
Los ácidos que se forman disuelven minerales como el
calcio y el fosfato de los dientes. Este proceso se
denomina desmineralización.
Pero la caries no es inevitable. La saliva arrastra los
restos de comida que quedan en la boca, neutraliza los
ácidos producidos por la placa bacteriana y aporta
calcio y fosfato a los dientes en un proceso que se
conoce como remineralización. La saliva también actúa
como depósito para el flúor de la pasta de dientes o de
las aguas fluoradas. El flúor ayuda a controlar las
caries remineralizando los dientes e inhibiendo la
producción de ácidos bacterianos, lo que reduce o frena
el proceso de caries.
Las caries sólo se producen cuando el proceso de
desmineralización supera el de remineralización durante
un cierto período de tiempo.
4.
¿Cuáles son los factores que
afectan al desarrollo de caries?
Los siguientes factores tienen un efecto importante en
la salud dental:
4.1. Factores individuales
La
predisposición a las caries varía entre los individuos y
entre los diferentes dientes dentro de una misma boca.
La forma de la mandíbula y de la cavidad bucal, la
estructura de los dientes y la cantidad y calidad de la
saliva son importantes para determinar por qué algunos
dientes tienen una mayor predisposición que otros. Por
ejemplo, algunos dientes pueden tener agujeros, pequeñas
grietas o fisuras que permiten la infiltración de ácidos
y bacterias más fácilmente. En algunos casos, la
estructura de la mandíbula o de la dentición hace que la
limpieza de los dientes o el uso de hilo dental sean más
difíciles.
La
cantidad y la calidad de la saliva determinan los
índices de remineralización de los dientes. Por ejemplo,
se suelen encontrar relativamente pocas caries en la
parte delantera inferior de la boca, donde los dientes
están más expuestos a la saliva.
El
tipo y la cantidad de las bacterias que generan caries
presentes en la boca son también relevantes. Todas las
bacterias pueden convertir los carbohidratos en ácidos,
pero algunas familias de bacterias como las Streptococci
y Lactobacilli producen ácidos en mayor cantidad. La
presencia de este tipo de bacterias en la placa aumenta
el riesgo de caries. Algunas personas tienen niveles más
altos de bacterias que causan caries que otras debido a
una higiene bucal inadecuada o insuficiente.
4.2. Higiene bucal y uso del flúor
En
los últimos años ha habido una reducción en la
incidencia de caries en la mayoría de los países
europeos. Un aumento de la higiene bucal, incluyendo un
cepillado diario y el uso del hilo dental para quitar la
placa, así como el uso de pasta de dientes con flúor,
combinado con revisiones dentales periódicas, parece ser
los responsables de la mejora.
El
flúor inhibe la desmineralización, fomenta la
remineralización y aumenta la dureza del esmalte de los
dientes, haciéndolo menos solubles a los ácidos. Una
cantidad apropiada de flúor ayuda a prevenir y controlar
las caries. El flúor se puede suministrar en manera
sistemática mediante el agua de consumo público
fluorada, otras bebidas con flúor o suplementos.
Asimismo, se puede aportar de manera tópica,
directamente en la superficie de los dientes mediante
pasta de dientes, enjuagues bucales, geles y esmaltes.
En
algunos países la sal, la leche u otras bebidas tienen
flúor añadido y disponen también de suplementos de fluor
en forma de comprimidos o líquida. Se debe tener en
cuenta el nivel de flúor en el agua potable y en la
comida cuando se evalúa la necesidad de tomar
suplementos de flúor. Esto es especialmente importante
en los niños menores de 6 años cuyos dientes aún se
están desarrollando. Un exceso de consumo de flúor puede
llegar a causar manchas en los dientes, lo que se conoce
como "fluorosis".
El
cepillado utilizando una pasta de dientes con flúor
parece ser el factor más importante en el descenso de
caries observado en muchos países. El cepillado y el uso
de hilo dental ayudan de forma concomitante a la
aplicación de flúor para eliminar bacterias de la boca y
reducir el riesgo de caries y de enfermedades
periodontales.
La
aplicación regular de esmaltes fluorados que realizan
los dentistas es una medida de prevención de formación
de caries establecida en muchos países. Esta práctica es
especialmente recomendada en niños con un alto riesgo de
caries.
Las revisiones dentales regulares pueden ayudar a
detectar y controlar problemas potenciales. Controlar y
eliminar regularmente la placa puede ayudar a disminuir
la incidencia de caries. Si hay poca placa, la cantidad
de ácidos formados será insignificante y no se producirá
la caries.
4.3. Factores de la dieta
A
pesar de que la reducción de las caries en muchos países
ha estado relacionada en gran medida con el uso del
flúor y la mejora de la higiene dental, los hábitos
alimentarios juegan también un papel en el desarrollo de
la caries.
Carbohidratos fermentables: durante
muchos años el mensaje para evitar caries era “no comer
demasiada azúcar ni alimentos azucarados”. En las
últimas décadas el consumo de azúcar en muchos países se
ha mantenido constante mientras que los niveles de
caries han disminuido. Esto sugiere que cuando se
practica una higiene bucal adecuada (p. ej. cepillado
regular usando pasta de dientes con flúor) se manifiesta
menos el papel del azúcar en la formación de caries.
El
consejo de reemplazar el azúcar por alimentos ricos en
fécula (almidón) para evitar caries tiene un valor
cuestionable. Actualmente sabemos que cualquier alimento
que contiene carbohidratos fermentables (que estos sean
azúcar o fécula) puede contribuir a la aparición de
caries. Esto significa que, al igual que los dulces y
golosinas, la pasta, el arroz, las patatas fritas, las
frutas e incluso el pan pueden iniciar el proceso de
desmineralización. Por ejemplo, un estudio en el que se
observó la capacidad de producción de ácidos de varios
alimentos con fécula incluyendo la pasta, el arroz y el
pan, descubrió que estos alimentos producían la misma
cantidad de ácido que una solución sacarosa al 10%
(azúcar de mesa). Otro estudio descubrió que la
formación de ácido en la placa tras comer pan de molde o
patatas fritas era mayor y duraba más tiempo que después
de tomar sacarosa.
Características de los alimentos: las
características físicas de un alimento, especialmente
cuánto se pega a los dientes, también afectan al proceso
de formación de caries. Los alimentos que se pegan a los
dientes aumentan el riesgo de caries, en comparación con
los alimentos que desaparecen de la boca rápidamente.
Por ejemplo las patatas fritas y las galletas se pegan a
los dientes durante más tiempo que otros alimentos, como
los caramelos y las golosinas. Esto se puede deber a que
los caramelos y las golosinas contienen azúcares
solubles que desaparecen más rápidamente gracias a la
saliva. Cuanto más tiempo se queden los alimentos que
contienen carbohidratos alrededor de los dientes, más
tiempo tienen las bacterias para producir ácido y mayor
es la posibilidad de desmineralización.
Frecuencia de consumo: existen debates
acerca de la importancia relativa de la frecuencia del
consumo de carbohidratos y su relación con las caries.
Como en el caso de la relación entre dieta y caries,
este vínculo parece debilitarse con la adopción de una
buena higiene bucal y flúor.
Cada vez que se muerde un alimento o se sorbe una bebida
que contiene carbohidratos, cualquier bacteria causante
de caries que se haye presente en los dientes comienza a
producir ácidos, iniciando la desmineralización. Este
proceso continúa durante 20 o 30 minutos después de
comer o beber, o más tiempo si hay restos de comida
atrapados localmente o que permanecen en la boca. En los
períodos entre las distintas ingestas (de comida y/o
bebida) la saliva actúa para neutralizar los ácidos y
ayudar en el proceso de remineralización. Si se come o
se bebe frecuentemente, no le damos tiempo al esmalte de
los dientes para remineralizarse completamente y las
caries comienzan a producirse. Por eso comer o beber
continuamente durante todo el día no es aconsejable. El
mejor consejo es limitar el número de ingestas (consumo
de comida y/o bebidas) con carbohidratos a no más de 6
veces al día y asegurarse de que los dientes se cepillen
usando una pasta de dientes con flúor dos veces al día.
La
caries del biberón o caries de la lactancia es una
patología en la que los dientes de los niños se dañan
debido a una exposición frecuente y prolongada a bebidas
con azúcares, normalmente por medio del biberón. En
particular, los problemas aumentan cuando se acuesta a
los niños con biberones de leche de fórmula o zumo. El
flujo de saliva se reduce mucho durante el sueño y los
líquidos dulces permanecen alrededor de los dientes
durante largos períodos de tiempo. Esto crea el entorno
perfecto para que se desarrolle la caries dental.
Alimentos protectores: algunos
alimentos ayudan a protegerse contra las caries. Por
ejemplo, los quesos curados aumentan el flujo de saliva.
El queso también contiene calcio, fosfatos y caseína,
una proteína láctea que protege contra la
desmineralización. Acabar una comida con un trozo de
queso ayuda a contrarrestar la acción de los ácidos
producidos por los alimentos ricos en carbohidratos
consumidos en la misma comida. La leche también contiene
calcio, fosfato y caseína, y el azúcar de la leche, la
lactosa, es menos cariogénico (causante de caries) que
otros azúcares. Sin embargo se han encontrado caries en
niños a los que se les da el pecho y que lo piden con
frecuencia.
Productos “amigos” de los dientes
Los productos buenos para los dientes se producen usando
ingredientes para endulzar que no pueden ser fermentados
por las bacterias de la boca. En esta categoría entran
edulcorantes intensos como sacarina, ciclamato,
acesulfamo-K y aspartamo, y los sustitutos del azúcar
como isomalt, sorbitol y xylitol.
Los chicles sin azúcar usan estos endulzantes. El sabor
dulce y la masticación estimulan el flujo de saliva, lo
que contribuye a la prevención de caries. Estos chicles
pueden contener minerales como calcio, fosfato y flúor,
para mejorar el proceso de reparación. Algunos estudios
han informado de que los chicles sin azúcar consumidos
tras una comida aceleran la limpieza de los restos de
alimentos y reducen la tasa de desarrollo de caries en
los niños.
Los productos “amigos” de los dientes tienen que superar
pruebas específicas para obtener la aprobación de
“seguros para los dientes”.
5.
¿Qué es la erosión dental?
La
erosión dental es la pérdida del tejido dental duro que
se encuentra en la superficie de los dientes debido a
procesos químicos, normalmente a un ataque ácido, sin
involucrar a la placa bacteriana. En nuestra dieta, hay
alimentos y bebidas ricos en ácidos, y en individuos
susceptibles y en determinadas circunstancias (p. ej.
mayor exposición a alimentos y/o bebidas acídicos) es
posible que la erosión pueda producirse. Una mayor
frecuencia de exposición puede desbordar la capacidad de
protección natural de la boca, que varía entre
individuos.
Es
aconsejable evitar comer y beber alimentos y bebidas
acídicos durante el día, limitando su consumo
preferiblemente a las comidas principales, y cepillarse
los dientes al menos dos veces al día usando pasta de
dientes con flúor. Se ha sugerido que debería evitarse
el cepillado dientes inmediatamente después del consumo
de alimentos o bebidas acídicos pues el cepillado en
presencia de ácidos puede aumentar el desgaste de los
dientes. El masticar chicle sin azúcar, también ayuda a
neutralizar los efectos de los ácidos, ya que estimula
la secreción de saliva neutralizando así la acción de
los ácidos. |
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Para lucir dientes blancos y sanos, ni azúcar ni tabaco

El azúcar, en todas
sus formas (miel, golosinas, refrescos), es el enemigo
número uno de los dientes y una de las causas de caries
en la infancia. Es más importante la frecuencia con la
que se consume azúcar que la cantidad: es peor tomar
cinco bombones a lo largo del día que en una sola vez.
Tabaco: enemigo de los
dientes y encías

Igual que el azúcar en
los niños, en la edad adulta el enemigo número uno de
los dientes y las encías es el tabaco. Al ser el esmalte
poroso, la nicotina se fija en él, los dientes pierden
su blancura juvenil y comienzan a amarillear.
Otro gran responsable del envejecimiento de los dientes
es el estrés.

Éste incita a apretar
y rechinar los dientes, sobre todo por la noche (bruxismo).
Al rechinarlos desgastamos el esmalte y ejercemos
presión en las mandíbulas, lo que hace que las encías se
encojan y las raíces de los dientes se vean más, afeando
la sonrisa
Cuidar las encías

Los dientes no son los
únicos elementos de la sonrisa que sufren con el paso
del tiempo. Las encías y el tejido que los sostiene
también se ven afectados. Una encía roja, inflamada y
que sangra fácilmente, requiere la consulta del
especialista. Una gingivitis no tratada puede provocar
la pérdida del tejido que sostiene los dientes. Este
tipo de enfermedades constituyen, en el 75 % de los
adultos, la causa de pérdidas dentales
El
cepillado diario

Debemos cepillarnos después de
cada comida, 3-4 veces al día.
Es muy importante realizar al
menos un cepillado diario
verdaderamente exhaustivo, por
ejemplo, por la noche después de
haber cenado: Nos llevará más de
tres minutos, pues el cepillo
debe pasar por todas las
superficies dentarias.
Visita al Odontólogo


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